martes, 13 de octubre de 2015

Desde lo más profundo de mi ser...

Recuerdo perfectamente  la primera noche en la que  sentí por primera vez una sincronía entre mi corazón y mi pensamiento,  aquello rozaba casi la perfección. Algo que al recordarlo ahora, pienso que se asemeja  a algo maravilloso y a la vez aterrador…

¿Cómo es posible que una persona te haga sentir algo así?

A mis 21 años de edad sigo sin encontrar la explicación exacta de este sentimiento, seguramente pensáis que hablo de la primera vez que un hombre me hizo llorar por amor, y en efecto, así fue…
Fue una noche , la cual recuerdo con total claridad. Aquel día comencé  a odiar muchas cosas, valorar otras muchas y apreciar y respetar aquellas que realmente vale la pena apreciar y valorar… también me  pregunté cómo es posible sentir  un dolor tan repentino como aquel, tan fuerte y a la vez tan punzante, ese que hace que nos llevemos la mano al pecho para tratar de aliviarlo...
Descubrí como puede un ser humano  sentir como su corazón llora, grita y  se va rompiendo en mil pedazos , cada uno de los cuales cae  por tu mejilla envuelto en una lágrima…

No siendo más os diré que en efecto,

Fue un hombre quien me hizo esto,
Fue él quien me marco de por vida,
Fue él quien me hizo enfadarme,
Fue mi peor ruptura,
Fue algo así como mi mayor fracaso,
Fue un hombre.

Aquella noche, fue la peor de toda mi vida, nada había sido tan doloroso como aquello.
Con el pasar del tiempo, he llegado a obtener respuestas a  algunas de las preguntas que me hacía continuamente desde aquel momento; he llegado a la conclusión de que esto forma parte de nuestras vidas,  he llegado a comprender  que , al  igual que a mí me  marcó su partida, a otras personas les marco otras perdidas. A partir de las cuales aquellas personas   se fueron haciendo mayores.
 He llegado a imaginar que quizás haya un momento para cada uno; un momento  en que sufrimos la muerte de alguien que nos deja sin palabras, sin alientos y que  hace que reflexionemos acerca de todo, llegando incluso a replantearnos nuestras vidas.…

He de terminar diciendo que, desde entonces han sucedido varias muertes después de aquella… cada vez siento la necesidad de reservar  mis lágrimas para quien verdaderamente significa algo para mí, alguien que sí merezca mi llanto, alguien valioso, por como es, por quien es para mí y esto lo aplico a cada ámbito de mi vida. (No vale la pena llorar por cosas pasajeras y banales).
Desde aquella vez que lloré hasta quedarme dormida sin querer del cansancio , creo que lloro menos cuando alguien fallece, y quiero dejar claro que no es por el hecho de  querer menos a otras personas, si no por el hecho de que ya soy mayor, al menos lo suficiente para entender por qué la gente se marcha, así sin más, por qué la  vida a veces es injusta y por qué nos ha de pasar esto si no lo queremos.

                                 

Aunque  no queramos, hay que dejarlos ir, recuerda que algún día volaremos a su lado…

         <<Todos moriremos en algún momento.>>
Att: MSH.

1 comentario:

  1. Ha sido una entrada muy emotiva. Se nota cuando las cosas se dicen desde el corazón.
    ¡No dejes nunca de escribir!

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