Recuerdo
perfectamente la primera noche en la
que sentí por primera vez una sincronía
entre mi corazón y mi pensamiento, aquello rozaba casi la perfección. Algo que al
recordarlo ahora, pienso que se asemeja
a algo maravilloso y a la vez aterrador…
¿Cómo
es posible que una persona te haga sentir algo así?
A
mis 21 años de edad sigo sin encontrar la explicación exacta de este sentimiento, seguramente pensáis
que hablo de la primera vez que un hombre me hizo llorar por amor, y en efecto,
así fue…
Fue una noche , la cual recuerdo con total claridad. Aquel día comencé a odiar muchas cosas, valorar otras muchas y
apreciar y respetar aquellas que realmente vale la pena apreciar y valorar… también me
pregunté cómo es posible sentir
un dolor tan repentino como aquel, tan fuerte y a la vez tan punzante, ese que hace que nos llevemos la mano al pecho para tratar de aliviarlo...
Descubrí como puede un ser humano sentir como su corazón llora, grita y se va
rompiendo en mil pedazos , cada uno de los cuales cae por tu mejilla envuelto en una lágrima…
No
siendo más os diré que en efecto,
Fue un hombre quien me hizo esto,
Fue
él quien me marco de por vida,
Fue él quien me hizo enfadarme,
Fue
mi peor ruptura,
Fue
algo así como mi mayor fracaso,
Fue
un hombre.
Aquella
noche, fue la peor de toda mi vida, nada había sido tan doloroso como aquello.
Con
el pasar del tiempo, he llegado a obtener respuestas a algunas de las preguntas que me hacía
continuamente desde aquel momento; he llegado a la conclusión de que esto forma
parte de nuestras vidas, he llegado a
comprender que , al igual que a mí me marcó su partida, a otras personas les marco
otras perdidas. A partir de las cuales aquellas personas se fueron haciendo mayores.
He llegado a imaginar que quizás haya un
momento para cada uno; un momento en que
sufrimos la muerte de alguien que nos deja sin palabras, sin alientos y que hace que reflexionemos acerca de todo, llegando incluso a replantearnos nuestras vidas.…
He
de terminar diciendo que, desde entonces han sucedido varias muertes después de
aquella… cada vez siento la necesidad de reservar mis lágrimas para quien verdaderamente
significa algo para mí, alguien que sí merezca mi llanto, alguien valioso, por
como es, por quien es para mí y esto lo aplico a cada ámbito de mi vida. (No vale la pena llorar por cosas pasajeras y banales).
Desde
aquella vez que lloré hasta quedarme dormida sin querer del cansancio , creo que lloro
menos cuando alguien fallece, y quiero dejar claro que no es por el hecho
de querer menos a otras personas, si no
por el hecho de que ya soy mayor, al menos lo suficiente para entender por qué
la gente se marcha, así sin más, por qué la vida a veces es injusta y por qué nos ha de
pasar esto si no lo queremos.
Aunque no queramos, hay que dejarlos ir, recuerda que algún día volaremos a su lado…
<<Todos moriremos en algún momento.>>
Att: MSH.